Jueves, 16 de julio 2020 - Diario digital del Perú

El virus de la paranoia generado por el covid 19


Jorge Luis Choque

Jorge Luis Choque
23/05/2020

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FOTO: Harmonia

Hoy vivimos una suerte de incertidumbre y temor creciente, debido a la gran cantidad de noticias que se propalan diariamente a través de los diferentes medios de comunicación.

No existe un medio de comunicación que no hable del Coronavirus y las estadísticas de  muertos e infectados en el mundo; los datos más cercanos se observan en nuestro entorno, donde vecinos y personas que conocemos se han visto seriamente afectados en su salud y hasta han fallecido por tan letal enfermedad; existe una suerte de psicosis colectiva, nos alarmamos ante cualquier síntoma, la desconfianza es cada vez más creciente al punto que quisiéramos vivir en una burbuja hasta que “pase” finalmente la pandemia, pero la espera es cada vez más agobiante, por las sucesivas postergaciones del aislamiento social y la ampliación de la cuarentena.

Desde que la OMS ha declarado el coronavirus como pandemia global, nuestra libertad de movimiento se ha visto afectada por las medidas de confinamiento aprobadas por el gobierno como medida de precaución. En estas circunstancias, nos hemos visto sumidos en una paranoia global, de vulnerabilidad psicológica, alimentada por los medios de comunicación.

Hay una relación directa entre la producción de los medios de comunicación y la reacción de la sociedad, advierte el médico psiquiatra Santiago Levín, Presidente de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) y psicoanalista.

Las medidas preventivas y recomendaciones sugeridas por las entidades especializadas de salud ante el coronavirus, ha provocado que el ser humano se mueva por conductas imitativas, motivadas por el desconocimiento, inseguridad y de supervivencia irracional.

El fenómeno de imitación está propiciando la proliferación de comportamientos extremistas y hasta inauditos entre los ciudadanos, lo cual evidencia un cambio en nuestra conducta guiada por lo emocional más que por lo racional.

Según el doctor en psicología, Albert Vinyals, “a las personas les impone más la información negativa que la racional y por ello les llama más la atención y priorizan la cifra de muertos que el porcentaje de contagiados que el coronavirus genera sobre la población mundial. No en vano, aunque resulta difícil coger el virus, el estado de paranoia colectiva no cesa de proliferar”. Hay una propensión hacia la información negativa

No es de extrañar que debido al terror generado en nuestras mentes, seamos objetos de manipulación social y política, hasta de estafa y robo de gente inescrupulosa que de manera más despiadada arremete en estas circunstancias.

Sin llegar a cuestionamientos sobre las decisiones adoptadas por el gobierno e instituciones de salud (Ministerio de Salud y Colegio Médico), casi todos los medios de comunicación por la forma en que difunden las noticias sobre la actual coyuntura, actúan como promotores de este estado colectivo social.

Más aún que esta epidemia se vive en tiempos en que las redes sociales tienen un auge inusitado, donde la información corre más rápido y sin lo filtros para diferenciar lo verdadero de lo falso.

Para Alejandra Insaurralde (1), en un artículo publicado en Economis, sostiene que, cuando existen incertidumbres acerca de una patología nueva, se generan mitos y la sociedad se disocia, sin tener toda la información disponible. Esto se da psicológicamente en los humanos desde tiempos remotos.

Según los expertos, la paranoia es un fenómeno psicológico contagioso, afecta al individuo, pero rápidamente puede volverse colectiva, incontrolable y peligrosa. Para el psicólogo y ensayista italiano Luigi Zoja (2) la Paranoia no es un fenómeno nuevo, sino que va y viene. Y el coronavirus parece haberlo llamado para que venga.

El resultado es un cóctel patético. Gobiernos en pánico que toman medidas a ciegas tratando de que parezcan lógicas, presidentes que creen en fake news (noticias falsas) y las difunden, terrorismo informativo, empresas, instituciones y personas que eligen el aislamiento “por las dudas”, xenofobia, especialistas y científicos que se contradicen y crean más confusión, leyendas urbanas. Mientras tanto el dengue avanza en silencio y victorioso, la gripe común, la malaria, la tuberculosis, el chagas y otras “enfermedades de la pobreza” lo acompañan diezmando poblaciones y nadie mosquea por ello (especialmente gobiernos, laboratorios farmacéuticos, organismos internacionales, medios, redes sociales, etcétera).

La búsqueda de un chivo expiatorio en el cual depositar temores, fantasmagorías, prejuicios, pulsiones reprimidas, además de temas no abordados o no resueltos, empieza en las psiquis individuales y se convierte en peligrosas pandemias con trágicas secuelas. Todos somos potencialmente paranoicos, explica Zoja.

El virus existe. Pero, comparado con las diez enfermedades que más muertes generan anualmente según la OMS (Organización Mundial de la Salud), sus efectos son más mediáticos que letales. Y más peligroso que el Covid-19 podría ser el virus de la paranoia. Sobre todo, porque actúa asociado a otros, como el de la ignorancia y el de la pereza mental.

Se expanden las conductas y las suposiciones irracionales de mucha gente, incluso de los que parecen capaces de razonar. Según Zoja, hoy vivimos tiempos de “paranoia suave”. Subliminal. Los mensajes y las informaciones son cada vez más simples, más básicos, menos fundamentados.

Terrorismo informativo, afirmaciones irresponsables, ignorancia, pereza mental y paranoia hacen un combo fatal, para el cual  no parece haber vacuna.


(1) INSAURRALDE ALEJANDRA, La Paranoia del coronavirus, ECONOMIS 15/03/2020

(2) Luigi Zoja, “Paranoia, la locura que hace la historia”, publicado en 2014”, fue Presidente del Centro Internacional de Psicología Analítica

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