Miércoles, 08 de abril 2020 - Diario digital del Perú

Coronavirus y los 380 soles de Vizcarra


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Hugo Salinas
14 d

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Los 380 soles otorgados por el gobierno de Martín Vizcarra a aquellas familias que deben observar un “aislamiento social voluntario” y que no cuentan con recursos financieros para vivir el día a día, por un lado, no está mereciendo la atención esperada de los medios de comunicación y, por otro lado, es una medida que los otros gobiernos de América Latina no se atreven a seguir. ¿Por qué?

Primero, porque el resto de la población se daría cuenta rápidamente que los 380 soles es totalmente insuficiente para que viva “una familia” durante 15 días. Sin exagerar mucho, pongamos a nuestro millonario Romero en aislamiento social voluntario, y que él y su familia vivan durante 15 días con 380 soles. Sin lugar a dudas que sería como meterlos en una hoguera infernal imposible de soportar.

Segundo, y es esto lo que preocupa a los medios de comunicación y a los otros gobernantes de América Latina, el hecho de que rápidamente se pondría en evidencia que son millones de familias que viven sin recursos monetarios y sin esperar que el coronavirus se haya hecho presente. Esta realidad que debería hacer explosionar a toda población, es cuidadosamente escondida de los ojos del resto de la sociedad y de los propios afectados.

Tercero, y esto es aún más preocupante, que vivimos en una sociedad que no tiene nada de “Sociedad”. ¿Qué queremos decir con ello? ¿Cómo es que podemos vivir en una “sociedad” que no es Sociedad?

Y, quien creyera, esta aparente contradicción, es tan evidente que día a día nos nubla los ojos y, quizás por ello mismo, no logramos visualizarlo en toda su profundidad y maldad.

Vivir en sociedad no quiere decir solamente que podemos conversar los unos con los otros. Vivir en sociedad es algo más esencial. Es algo del cual gozaban los pueblos originarios del Tawantinsuyo, en nuestras tierras del Abya Yala, y los pueblos originarios del antiguo mundo occidental.

No es suficiente que nos tratemos de “hermanos” para que exista sociedad. El real lazo de hermandad viene sellado por algo más tangible a nivel del conjunto de los miembros de una comunidad.

La verdadera hermandad es fruto de que la totalidad del resultado de la actividad económica vuelve a la totalidad de los miembros de la comunidad en partes más o menos iguales. Y, en términos más simples, diríamos que la totalidad de la cosecha de papas de una comunidad es consumida por toda los miembros de la comunidad en partes más o menos iguales.

Este estado de situación, del cual gozaron nuestros antepasados haría mucho más simple un “aislamiento social voluntario”. Es decir, esta base real haría mucho simple el manejo social de situaciones como la que nos presenta el coronavirus.

Esta realidad de nuestros antepasados no existe ahora. En nuestra “sociedad” actual, la casi totalidad del resultado de la actividad económica de un pueblo, es apropiado, manejado y consumido a su antojo, por una ínfima minoría de la población.

En estas condiciones, realizar un aislamiento “voluntario” es imposible y, me atrevo a decir, criminal. Es por ello la urgencia de recurrir a las fuerzas policiales y militares.

Lo más correcto sería, ante un caso de emergencia nacional, que los 380 soles por familia se eleve a una cantidad que permita atender las necesidad básicas de esa familia y, segundo, que esta medida se extienda a la totalidad de la población nacional que requiera esta ayuda, y no solamente a dicha población de las “ciudades”.

Pero, sin lugar a dudas, estas medidas están lejos de ser adoptadas por gobiernos de Democracia Representativa, al servicio de esa minoría todopoderosa. Como ejemplo baste anotar cómo Vizcarra, en medio de la pandemia, da amplias facilidades a la gran minería. Ellos, los “mineros” siguen acumulando millones de millones de dólares, mientras las gentes, de aquí como de allá, mueren como zancudos.

Este coronavirus y los 380 soles de Vizcarra nos deben hacer reflexionar. Es urgente cambiar el modelo socio-económico imperante para, así, poder resolver en mejores condiciones todos los retos que significa construir un futuro mejor.

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