Viernes, 18 de octubre 2019 - Diario digital del Perú

Desvaríos políticos


Milcíades Ruiz

Milcíades Ruiz
22 d

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Foto: ANDINA/Dante Zegarra.

En estos días escuchamos voces interesadas en el adelanto de elecciones que pregonan “Las autoridades nos debemos al pueblo”, “no hay que temer a la decisión del pueblo peruano”, “el pueblo no se equivoca”. “respeten la voluntad del pueblo”. “Si al pueblo no se le escucha se cae la democracia” ¡Qué raro que este lenguaje inusitado provenga de sectores no izquierdistas! ¿Será que están desvariando?

Tal vez se estén refiriendo a otro pueblo y no, al que está contra la gran minería de transnacionales extranjeras que se lleva nuestras riquezas. Al que pide no criminalizar la protesta y se libere a Aduviri. No creo que se refieran al pueblo que reclama sus derechos ancestrales, al que repudia el “Grupo de Lima” por traernos tantos delincuentes venezolanos. Al que pide cambiar la democracia del dinero por una democracia popular.

Quizá sea un desvarío, porque fue el pueblo el que eligió dos veces a Alan García, dos veces a Fujimori, al corrupto Toledo, al gobierno de Nadine, al de pura sangre extranjera Kuczynski y dio mayoría aplastante en el Congreso a la pura sangre extranjera Keiko Fujimori. Porque ese pueblo si se equivocó. O, dicho de otra manera, se le hizo equivocar.

Pero entonces habría que preguntarnos: ¿Quiénes hacen que el pueblo se equivoque? Pues, los que manejan la opinión pública indudablemente. La prensa es un poder de facto, eleva a cualquier personaje o lo derriba por encargo, azuza fiscales y jueces, tumba ministros, moviliza ciudadanos, los hace delirar de alegría, los indigna, los lanza al ataque, los hace votar según las encuestas, los engaña, etc.

El engaño mediático es permanente. Primero hacen una campaña selectiva de desprestigio para predisponer a los ciudadanos en un sentido o en otro. Luego contratan encuestadoras de opinión pública para recoja lo que sembraron y ese producto del que son autores, es exhibido como muestra de la opinión pública y no de la prensa. Cada noticia es comentada arbitrariamente para influir sobre la gente.

No es casualidad que la izquierda aparezca con bajo nivel de simpatía entre las encuestas ni es casualidad que algunos líderes de izquierda opinen contra Cuba y Venezuela. Tampoco lo es, que muchos dejen lo suyo y corran tras de Vizcarra haciéndole coro. Muchos estamos condicionados por el poder mediático y nos dejamos manejar sin protestar.

Esta metodología ya fue empleada por el fujimontesinismo para los psicosociales pagando altas sumas por el servicio de fraude. No hay un solo día ni hora que la manipulación de la opinión publica cese en la televisión y en los teléfonos digitales. Ese poder no nos deja libre en ningún instante impactando neurológicamente en nuestro cerebro haciéndonos actuar como autómatas.

En estas condiciones, muchos de los nuestros terminan siendo arrastrados por el remolino informativo prestándose (sin querer queriendo) a las intenciones de quienes manejan la conducta social. Ahora de pronto nos dicen: ¡Hagan lo que el pueblo decide! ¿Y qué pasaría si el pueblo decide asumir sin intermediarios el mandato del gobierno? ¿Harán esto los sectores dominantes?

¿A quiénes les conviene el adelanto de elecciones? ¿Quiénes se benefician? No es el pueblo el beneficiado por cuanto seguirá al margen del gobierno, suplantado por intermediarios a los que no conoce. Adelantar el cambio con otros de la misma calaña le da igual. Para la mayoría que es el campesinado, este lío entre corruptos le es ajeno, por cuanto el pueblo vive de su trabajo, y no de la política. No son piratas ni corsarios que abordan el barco estatal para repartirse el botín.

Pero sí, los más beneficiados serán sin duda alguna, son los que están en la cola queriendo reemplazar a los actuales parásitos del estado lo más pronto posible, y algunos ya están en campaña. Los hemos visto en primera fila, en las marchas de protesta con el mismo interés, tanto a candidatos de izquierda como de derecha. Las encuestadoras ya están colocando a Julio Guzmán del partido morado como favorito.

¿Qué puede ganar el pueblo con ese oportunista de la misma ralea que el corrupto PPK? Ambos formados en el Markham College de Lima y preparados profesionalmente en EE UU, pasaron a trabajar en organismos vinculados a la dominación mundial. Guzmán lo hizo en el BID y PPK en el BM. El primero también ocupó puestos clave en la PCM y se enlazó con la multinacional Deloitte, especializada en servicios para eludir impuestos en grandes proyectos.

¿Otra vez tendríamos una primera dama judía? Ya pues. Ya tuvimos suficiente.

Pero hablando de equivocaciones, también nosotros en la izquierda nos hemos equivocado y hemos inducido a la equivocación, cuando hemos recomendado votar por Fujimori, Toledo, Ollanta y Kucsynski, buscando el mal menor en apariencia. ¿Con qué cara rasgarse las vestiduras si no somos capaces de mantenernos firmes en nuestros principios ideológicos en vez de recurrir a terceros?

Vale recordar en este setiembre la lección de Salvador Allende. Una y otra vez porfiando llegar al poder. Perdiendo, pero manteniéndose fiel a lo suyo y esa firmeza fue la que lo llevó al triunfo. Eso mismo vale para nosotros. Es preferible perder luchando por lo nuestro, antes que ceder en beneficio de terceros ajenos a nuestra ideología. Las equivocaciones nos hacen perder la fe del pueblo. O no. Ustedes qué dicen.

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