Miércoles, 18 de septiembre 2019 - Diario digital del Perú

Perú: Cuestión de desconfianza de la vieja República


Milcíades Ruiz

Milcíades Ruiz
08/06/2019

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La “Cuestión de Confianza” presentada por el Ejecutivo ante el Legislativo nos ha mostrado la situación caótica de la vieja república. El vetusto sistema de gobierno ha sido trastocado generando desorden legalizado al amparo del cual se recurre a malas maniobras. El Ejecutivo quiere legislar y suplantar al poder electoral, supuestamente autónomo, pero lo hace de una manera torpe con mucha chabacanería que linda con la extorsión política haciendo que el Premier solicite al Poder Legislativo el voto de confianza o de lo contrario, se suicidaba con su gabinete llevándose consigo al Parlamento.

o razonando con la dialéctica, este episodio es solo un eclipse pasajero que no debería hacernos salir del carril. Por algo dijo el presidente del BCR, que Vizcarra no estaba preparado para gobernar y el bajo peso político del gabinete que lo acompaña, podría ser una muestra de lo poco serio de asumir el gobierno. Como ya lo han advertido algunos estudiosos, este Jefe de Estado carece de horizonte y quizá por ello, se ha propuesto gobernar según sopla el viento, procediendo chabacanamente según la corriente de opinión callejera indignada por la podredumbre de la corrupción.

Pero este proceder chabacano podría generar mayor caos y la altanería de solicitar confianza para someter al Parlamento desprestigiado podría ser un “Ir por lana y salir trasquilado”, porque no ha obtenido lo que quería. El Premier disforzadamente buscó enfrentarse al Parlamento, exigiéndole que se dedique a trabajar los proyectos de ley del presidente a lo que llama, reforma política. Para ello, dejó de hacer lo que corresponde a sus funciones ejecutivas.

Ese comportamiento insolente de un funcionario administrativo contra el parlamento de la república, resulta inadmisible si comparamos con la organización popular donde el Presidente no tiene derecho a suplantar al Comité Electoral autónomo. ¿Se imaginan ustedes a un gerente de segundo orden desafiando al directorio de una empresa cooperativa? ¿Y qué podríamos decir del administrador de una organización social exigiendo con amenazas una cuestión de confianza a la Asamblea General de un sindicato, de una asociación, de una comunidad campesina?

La coyuntura asquerosa no justifica que, por ello faltemos contra los principios democráticos. El descuido de su trabajo por parte del premier, le cuesta al país un descenso de la inversión pública por más del 10% cuando más se necesita. La mayor caída desde 2016. Los ministerios están muy retrasados en su programa presupuestal. No se atiende los problemas del sector agrario pese al paro, los pescadores anuncian otro paro y la CGTP está convocando un paro nacional.

Hay descensos productivos en todos los sectores. El PBI del primer trimestre ha sido solo de 2.28% (INEI) y a este paso no se podrá alcanzar las metas para este año. Esto está bajo responsabilidad del actual gabinete que se dedica a la politiquería y no, a su labor administrativa. De nada habrá servido otorgarle la confianza solicitada si se comprueba la ineptitud ministerial.

Quizá para muchos sorprenda este cuestionamiento tan distinto a la visión generalizada. Admito que puedo estar equivocado y me hubiese gustado escuchar las orientaciones de un líder de izquierda al respecto, pero no lo encuentro. Estoy muy lejos de querer favorecer a la basura política de la derecha corrupta, pero si me preocupa ver a la representación parlamentaria de izquierda de actuar como furgón de cola de Vizcarra, sin tener una propuesta propia de nuestra ideología. ¿Es que la izquierda no tiene propuestas? O es que somos incapaces.

Pero como repito, este episodio coyuntural de la cuestión de confianza no nos debe distraer de nuestra misión. El Partido Aprista Peruano- PAP (no el APRA como se acostumbra decir), era un partido revolucionario que se levantó en armas, cayendo en esta lucha muchos heroicos militantes. Pero su cúpula, fue cediendo posiciones de coyuntura en coyuntura, buscando el mal menor y así, terminó en el otro bando. Este es el riesgo de los partidos de izquierda timoratos carentes de lucidez dialéctica. Se puede ceder en movimientos operativos, pero no en cuanto a principios ideológicos.

En Venezuela es el Parlamento el que le hace la guerra al Ejecutivo y la izquierda desarrolla de argumentos en defensa de este. En el Perú es a la inversa y al menos las bancadas de izquierda se alinean con el Ejecutivo, el mismo que, impulsa el “Grupo de Lima” contra el Ejecutivo de Venezuela. ¿Se han puesto a pensar en el supuesto caso que la izquierda gane la mayoría parlamentaria teniendo al Ejecutivo en la oposición? ¿Aceptaría la izquierda, que el Ejecutivo chantajeara al Congreso con una cuestión de confianza? O defendemos los principios democráticos o nos dejamos llevar por la coyuntura.

Actuar dialécticamente, es la mejor garantía para la coherencia política con nuestros principios. Ustedes que dicen.

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